La magia de cuatro paredes
¿Si el mundo se fuera a acabar mañana a que le hubieras dedicado tu último segundo? Esta es una de las preguntas que hago cuando siento que me desmorono ante…
¿Si el mundo se fuera a acabar mañana a que le hubieras dedicado tu último segundo? Esta es una de las preguntas que hago cuando siento que me desmorono ante la crisis mundial que vivimos.
Han pasado meses que se han sentido como años. Atrapado en cuatro paredes sin saber qué hacer, siendo dueños de la rutina y teniendo sentimientos que pesan como toneladas. Sin embargo, esto no tiene que ser negativo. Posiblemente nunca habías tenido la oportunidad de estar contigo mismo, conocer a profundidad esa persona que ves a diario en el espejo y preguntarte ¿Qué es lo que quieres?
Si eres de aquellos afortunados que cuenta con salud, comida y techo estás del otro lado (mi caso por ejemplo), y tienes mucho que agradecer. Y en caso de que no, con el corazón en la mano deseo que tu situación mejore.
Esta pandemia nos permite descubrir cosas sobre nosotros que ni siquiera esperábamos; entre ellas se encuentran lazos familiares, talentos ocultos o cambios de profesión. ¿Si no hubiera existido esta crisis te dedicarías aquello a lo que amas? Posiblemente no, y no te culpo, yo tampoco lo hubiera hecho. Pero el reinventarse es de los regalos más bonitos que esta situación nos pudo haber dado. Nos muestra las cosas que son importantes, y tal vez, a ir menos rápido, a apreciar lo que tenemos y estar agradecidos con ello.
No pienses que soy ajeno a lo difícil que esto puede ser para ti, lo sé, apesta, pero va a seguir apestando todavía por un rato, así que... por que simplemente no apostamos a ser valientes, a atrevernos a hacer cosas imposibles, volver realidad sueños guardados en cajones y materializar por fin proyectos que nos causan insomnio.
Con mucho o poca disposición, dedícate tiempo a ti, apaga Netflix, deja las redes sociales de lado y retoma una pasión que hayas abandonado. De niños siempre nos preguntan a qué nos queremos dedicar y cuando somos adultos nos venden la estúpida idea de que eso no es posible... ¿es cierto?
Esta es una carta abierta invitándote a que te atrevas a fallar, a que te demuestres a ti mismo que aquellas voces se equivocaban. Mostrar en pequeña o gran medida lo que puedes lograr, avanzar y sobre todo disfrutar el camino. Transforma tus fallos en aprendizajes y diviértete en este proceso. No hay ciencia o magia negra para lograrlo. Descubre lo que cuatro paredes te pueden impulsar a alcanzar.